Ahora ya es otro día y no sé qué hacer. No sé qué hacer porque ni siquiera sé si debo hacer algo. No quiero forzar una situación, pero al mismo tiempo tampoco me puedo quedar esperando que venga a golpear la puerta de mi casa para decirme que siente lo mismo. Quizás haber escrito todo esto sea ya hacer algo, quién sabe.

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