25 mar 2011

Porqué pararse a pensar...


A veces siento que me tomo la vida demasiado en serio. Que me agobio con pequeñas estupideces que no tienen ni pies ni cabeza. Que se me acaba el mundo cuando hago algo mal y me recreo en mi propia culpabilidad.
¿Para qué tanto pensar en qué hubiera pasado si…? Nunca lo sabremos y, en realidad, tampoco es importante. No hay prueba alguna de que me hubiese ido mejor.
Con cada paso que das, con cada decisión que tomas, con cada palabra que dices y con cada gesto que haces abres una puerta y cierras otra, eliges un camino y deshechas muchos más.
No hay tiempo en esta vida para dedicarlo a pensar en cómo podría haber sido tu vida si no hubieses hecho lo que hiciste, así que no lo desperdicies intentándolo.
A partir de ahora, voy a dedicarme a visualizar las puertas que se abren ante mí con cada bocanada de aire que tomo, haciendo oídos sordos a los portazos que pegan las demás. Por muy mal que lo haga no pienso malgastar ni un solo minuto en arrepentirme de nada, porque las malas decisiones también te abren puertas. Y, en ocasiones, te ayudan a encontrar tu camino.


No hay comentarios:

Publicar un comentario